Abstract
Las enfermedades cardiovasculares son una de las principales causas de muerte en todo
el mundo. Un procedimiento quirúrgico común es la angioplastia, que consiste en la
inserción de un stent que proporciona soporte mecánico como un andamio vascular para
restaurar y mantener el flujo sanguíneo en los vasos. Sin embargo, la implantación de un
stent permanente tiene algunas limitaciones como disfunción endotelial a largo plazo,
irritación física permanente y, en algunos casos, se requiere una segunda intervención
clínica, lo que supone una dificultad añadida. Debido a estas limitaciones, los implantes
temporales han ganado interés en aplicaciones cardiovasculares en los últimos años.
La mayoría de los avances e investigaciones se han centrado en los materiales poliméricos
debido a su excelente capacidad de degradación en entornos biológicos. Sin embargo,
estos materiales pueden carecer de propiedades mecánicas adecuadas, lo que puede
conllevar que el diseño del stent requiera secciones más gruesas o incluso hacer que no
cumplan adecuadamente su función. Los materiales metálicos, por otro lado, tienen un
mayor módulo de elasticidad y resistencia, lo que los hace ideales para aplicaciones que
requieran resistir cargas. Los metales que pueden utilizarse para fabricar implantes
biodegradables son aquellos que se encuentran en el organismo en forma de
oligoelementos, como son el Mg, el Zn y el Fe. En particular, el magnesio (Mg) es el más
estudiado y actualmente se utiliza en varios implantes en la práctica clínica. Aunque el
Mg tiene muchas ventajas, presenta una velocidad de degradación demasiado alta para la
aplicación de stent. Para reducir su velocidad de degradación y mejorar sus propiedades
mecánicas, es necesario alearlo con otros elementos, como tierras raras, que no son
componentes naturales del organismo. El zinc (Zn) muestra una buena biocompatibilidad
y una tasa de corrosión adecuada, pero sus propiedades mecánicas son demasiado débiles.
El hierro (Fe) es uno de los elementos metálicos más abundantes en el cuerpo humano y
los productos de degradación del Fe y sus aleaciones son biocompatibles, además de
poseer buenas propiedades mecánicas. Por estas razones, el Fe y sus aleaciones se han
convertido en candidatos interesantes para la aplicación de stents. Sin embargo, la tasa de
degradación del Fe es considerablemente lenta para la aplicación mencionada. Por esta
razón, se están investigando diferentes técnicas para aumentar la velocidad de
degradación.
Journal Title
Journal ISSN
Volume Title
Publisher
Universidad Rey Juan Carlos



