Abstract
Mientras que la información debe limitarse a transmitir la realidad mediante los hechos, la comunicación se refiere a la formación de opiniones. Cuando la comunicación deja de ser honesta, se convierte en un factor de polarización social que hace imposible la negociación y el acuerdo, elementos básicos de la democracia, convirtiéndose en un peligro para su propia subsistencia.



