Abstract
El capítulo analiza detalladamente el Fair Play Financiero y los mecanismos de cumplimiento normativo en el fútbol profesional, enfocándose especialmente en la nueva Ley del Deporte en España. El texto examina cómo el control económico y los límites al coste de la plantilla buscan garantizar la solvencia institucional y la responsabilidad social de los clubes. La autora explora temas controvertidos como el uso de las palancas económicas, las aportaciones de capital de los accionistas y el impacto de estas reglas en la competitividad deportiva. Finalmente, se evalúa la eficacia de las normativas de la UEFA y LaLiga para prevenir crisis financieras mientras se propone un sistema de gestión más flexible y equilibrado. Estas reflexiones subrayan la transformación del fútbol hacia un modelo de buena gobernanza que prioriza la viabilidad a largo plazo sobre el gasto desmedido.
Las críticas al sistema se basan en:
Disfunciones en el funcionamiento de los clubes: Los estándares impuestos generan problemas en el funcionamiento económico y deportivo normal de los clubes. Al basarse en un control a priori, a menudo obligan a tomar decisiones que carecen de "sentido económico", como la venta apresurada de jugadores o activos (palancas) para cumplir con los ratios, lo que puede mermar los ingresos futuros.
Falta de coherencia con los objetivos deportivos: El texto critica que las normas buscan la maximización del beneficio económico en detrimento de la "maximización de la utilidad" (resultados deportivos), que es lo que realmente valoran los aficionados y grupos de interés.
Desequilibrio competitivo entre ligas: Existe una queja notable sobre la falta de uniformidad. Por ejemplo, mientras que LaLiga tiene normas muy estrictas, otras ligas como la Ligue 1 permiten mayores aportaciones de capital de los accionistas, lo que genera una "desventaja competitiva" para los clubes españoles en competiciones europeas.
Rigidez ante eventos imprevistos: El sistema de control de LaLiga no siempre permite adaptarse a resultados deportivos inesperados, como una eliminación temprana en la Champions League, lo que puede provocar desviaciones presupuestarias que resultan en sanciones o incapacidad para inscribir jugadores.
Fomento de "oligopolios": Se señala que las reglas de la UEFA pueden estar creando una "fossilización" del mercado, donde solo unos pocos clubes grandes concentran la mayoría de los ingresos, impidiendo que los clubes medianos o pequeños crezcan y mejoren sus objetivos deportivos.
Urgencia y deficiencias en los balances: Las exigencias de cumplimiento financiero por la premura de las competiciones obligan a realizar operaciones que generan "deficiencias en los balances competitivos" de las ligas.
Se afirma que, pese a lo señalado supra, son muchas las bondades de la implementación de sistemas de fair play, especialmente cuando este se enfoca más allá de lo estrictamente financiero. El fair play financiero no es solo un mecanismo de control contable, sino que aporta beneficios significativos en los ámbitos social, institucional y económico:
1. Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y Valores Sociales:
• Impulso al fútbol base: Se exige a los clubes el mantenimiento de equipos de categorías inferiores y entrenadores especializados.
• Compromiso social y ambiental: Fomenta medidas para combatir el racismo, proteger el medio ambiente y alinearse con la Agenda 2030.
• Protección de otras secciones: Evita que los clubes abandonen proyectos de fútbol femenino, fútbol juvenil u otros deportes para concentrar todo el gasto en el primer equipo masculino.
2. Sostenibilidad y Estabilidad Económica:
• Solvencia y transparencia: Mejora la capacidad económica de los clubes, incrementando su credibilidad ante inversores y el mercado.
• Protección de acreedores, en especial: jugadores, empleados, la Agencia Tributaria y la Seguridad Social.
• Racionalidad en el gasto: Alienta a los clubes a operar basándose en su propia capacidad de generar ingresos, fomentando la disciplina financiera.
3. Protección del Aficionado
El sistema reconoce al aficionado como el "stakeholder" fundamental. Al buscar la viabilidad financiera, se protege la supervivencia del club, evitando su desaparición por deudas, que es el mayor perjuicio que podría sufrir la afición.
El texto defiende una propuesta de mejora adaptada de la idea de Kalashyan, denominada sistema de "Tri Tier Break Even System" (sistema de triple rasero). Los puntos clave de esta propuesta son:
1. Flexibilidad basada en resultados: Reducir el rigor del control financiero en función de los resultados deportivos en las ligas nacionales.
2. Sistema de triple rasero: Implementar requisitos que varíen según la posición del club en la competición.
3. Vincular inversión y rendimiento: Si un club aumenta su gasto, deuda o recibe aportaciones externas y esto no se traduce en una mejora de su posición competitiva, el club debería ajustarse en las temporadas siguientes. Si no cumple sus objetivos tras el aumento de gasto, se vería obligado a mayores restricciones por su mala gestión.
4. Apoyo a clubes pequeños: Se propone una mayor flexibilidad para los clubes con presupuestos de plantilla inferiores a un umbral determinado (por ejemplo, 30 millones de euros), permitiéndoles disponer de una mayor parte de sus ingresos para cubrir costes de plantilla y así mejorar la competitividad de la liga.
Con ello, tras analizar bondades y desaciertos del Fair Play se presenta una propuesta busca que el control financiero sea un mecanismo que incentive la buena gestión deportiva y no solo la solvencia económica estricta, permitiendo una mayor movilidad y competitividad entre los clubes
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Fraile Fernández, R. (2023): "Fair play financiero, aspectos controvertidos del límite del coste de plantilla", Compliance en materia deportiva y medidas de acción en foavor de la política de género en la nueva Ley del Deporte, Ed. Aranzadi, pp 423-448.



