Abstract

Antecedentes Desde el momento de su aparición hasta hoy, Bitcoin ha tenido siempre una gran acogida entre libertarios de todas las corrientes. En cambio, en el seno de la Escuela Austriaca de Economía la acogida ha sido mucho más tibia, y ello a pesar de que la mayoría de los austriacos se consideran libertarios. Esto ha dado lugar a que desde algunas instancias se critique a los economistas austriacos y desde otras se aproveche la coyuntura para rechazar las teorías monetarias de esta escuela económica. Sin embargo, el hecho de que Bitcoin haya sido muy bien recibido en ambientes libertarios y todavía no haya disfrutado de igual recibimiento en la Escuela Austriaca tiene toda la lógica del mundo, puesto que lo primero se corresponde con la ideología y lo segundo con la ciencia económica. Es decir, mientras que las coincidencias ideológicas pueden ser identificadas inmediatamente, los estudios científicos sobre fenómenos novedosos requieren un tiempo mucho mayor. De hecho, estos estudios no solo requieren el tiempo necesario para llevarse a cabo, sino previamente el tiempo necesario para observar el fenómeno y que se pueda empezar a tomar en serio. Desde mi punto de vista, Bitcoin comenzó a llamar la atención en el ámbito de la escuela austriaca alrededor del año 2013 y empezó a tomarse en serio entre los años 2015 y 2019. Por consiguiente, los trabajos que interpretan el fenómeno Bitcoin desde la teoría económica austriaca son todavía escasos y muy recientes (fueron apareciendo desde entonces, y solo con cuentagotas). A partir de ahí, el proceso natural de acogida o rechazo de Bitcoin debería ser el siguiente. En mayor o menor medida, esos primeros trabajos sobre Bitcoin atraerán la atención de los economistas austriacos más interesados en la teoría monetaria, quienes podrán secundarlos o refutarlos. En caso positivo, la comprensión del nuevo fenómeno irá permeando rápidamente en la escuela y cada vez más miembros someterán el asunto a análisis y discusión. En caso negativo, el debate está igualmente garantizado, puesto que los austriacos se caracterizan por un gran espíritu crítico, un sano escepticismo y, sobre todo, por una considerable perseverancia. En resumen, lo que pretendo decir es que solo mediante este proceso gradual y paulatino llegará Bitcoin a ser entendido, aceptado y defendido en la Escuela Austriaca de Economía. Y es bueno que sea así. En 1976 se publicó una obra con un título tremendamente popular entre todos los libertarios, toda vez que hacía referencia a la desnacionalización del dinero. No obstante, la propuesta concreta de su autor, Hayek, a mi modo de ver no era muy acertada. En 1998, el por entonces muy hayekiano Huerta de Soto nos decía, en referencia a ese trabajo, que en el campo del surgimiento y evolución del dinero debíamos ser especialmente recelosos de las propuestas de crear una moneda artificial, por muchas ventajas que a priori pareciera tener. Pues bien, lo mismo es aplicable a un fenómeno tan novedoso como Bitcoin. La desconfianza, el escepticismo y el recelo son las primeras reacciones lógicas desde el ámbito científico. Todo esto lo entienden perfectamente los bitcoiners, puesto que la desconfianza y el escepticismo han ido siempre acompañando la evolución de Bitcoin. Antes de que muchos desarrolladores de código y hackers se rindieran a la genialidad de Bitcoin, la pusieron a prueba desde cualquier ángulo imaginable. Asimismo, el recelo es palpable en la dificultad para implementar cambios en el sistema Bitcoin. De hecho, la primera idea que tiene en mente todo bitcoiner es: si algo funciona, ¿por qué cambiarlo? En definitiva, los bitcoiners parten de una idea similar a la de Huerta de Soto y que podríamos parafrasear así: debemos ser especialmente recelosos de las propuestas de introducir cambios en el código de Bitcoin, por muchas ventajas que a priori parezca tener. Esta dificultad para implementar cambios tiene como consecuencia práctica una circunstancia fundamental, que el hecho de cambiar ideas nucleares en el código de Bitcoin simplemente no es posible. Bitcoin es un sistema ultraconservador y siempre lo será. En la actualidad (finales del año 2024), parece que cualquier profesional relacionado con el mundo del dinero, la banca y los mercados financieros comienza a ser consciente de que debe tomar muy en serio a Bitcoin. Incluso esto resulta ya evidente en el poder político. Y en estas circunstancias tal vez pudiera parecer que la Escuela Austriaca se estuviera quedando atrás. Pero no es así. De forma similar a lo que sucede en el ámbito de Bitcoin, las ciencias bien asentadas se desarrollan poco a poco y siempre sobre sólidos fundamentos. Y este es precisamente el caso de la ciencia económica bajo el planteamiento austriaco. Así que tienen bien merecido un voto de confianza. Ello no es óbice para considerar que desde la Escuela Austriaca de Economía se debería hacer un mayor esfuerzo y dedicarle mucho más tiempo a Bitcoin. En caso de no hacerlo, se corre el riesgo de que una herramienta tan poderosa (potencialmente, el mejor dinero fuerte de la historia) caiga en las manos intelectuales de otras escuelas. Y, de hecho, esto ya está sucediendo. En ciertos ámbitos pseudoaustriacos se está reinterpretando el fenómeno para tratar de desvirtuar las cualidades de Bitcoin (que encajan plenamente con el oro y con las tesis austriacas) y reconducirlas hacia los intereses particulares de los Estados o de la Banca. Aunque en ocasiones hay debate entre los defensores del oro y los partidarios de Bitcoin, lo cierto es que tanto unos como otros viajan juntos en el mismo barco. De hecho, es bastante común formar parte de los dos grupos o haber sido pro oro antes de ser pro Bitcoin. Evidentemente, esto no es casual. Los objetivos que persiguen los defensores del oro y del dinero fuerte tradicional son los mismos objetivos defendidos por buena parte de los bitcoiners. Tal vez solo los bitcoiners más jóvenes e inexpertos ignoren que son muchas más cosas las que los unen a los defensores del oro que aquellas que los separan. Y sería muy conveniente para ellos descubrirlo cuanto antes. A lo largo de la historia, distintos bienes fueron convirtiéndose en medios de intercambio común y generalmente aceptados (dinero). Visto ese proceso en retrospectiva, ahora sabemos que el uso de esos bienes como dinero siempre fue “provisional”, en espera de que llegaran otros dineros de mayor fortaleza y calidad que los superaran y los sustituyeran. Esto se debe a que el dinero es una institución social evolutiva. Hasta la fecha, el oro ha sido el mejor dinero que hemos conocido. No obstante, el oro tenía ciertas debilidades intrínsecas. Y estas debilidades facilitaron que los gobiernos abolieran el sistema que permitía usar el oro como dinero en la época moderna, es decir, el sistema de patrón oro. Dos cosas se deben señalar de este lamentable suceso. Por un lado, que la sustitución del oro como dinero tuvo lugar sin que apareciera un dinero de mayor fortaleza y calidad. Y, por otro lado, que dicha sustitución no sucedió de forma evolutiva y espontánea, como consecuencia de la libre elección de los agentes económicos, sino que fue impuesta mediante la fuerza y la coacción del Estado. La abolición del patrón oro y la llegada del dinero fíat (junto con su inseparable inflacionismo) impactaron profundamente en la Escuela Austriaca de Economía. De hecho, estas circunstancias fueron un auténtico aldabonazo. A partir de ese momento, los economistas austriacos se vieron impelidos a defender más si cabe el sistema de patrón oro, a denunciar con más ahínco aún el intervencionismo monetario, y a teorizar abiertamente sobre las consecuencias de ese intervencionismo. No en vano, el oro no solo era el mejor dinero fuerte de la historia, sino que, además, era la única esperanza que tenían los economistas austriacos de evitar que la economía y con ella el mundo se dirigieran hacia el abismo. A pesar de nadar contracorriente, los economistas austriacos nunca dieron la batalla por perdida. Se centraron en lanzar diferentes reformulaciones del sistema del patrón oro, tratando de evitar sus pasados errores. Así lo hicieron, por ejemplo, Mises, Rothbard y Huerta de Soto (en 1953, 1962 y 1998 respectivamente).Hayek, por su parte, hizo un planteamiento alternativo ajeno al patrón oro (en 1976). Lamentablemente, en un mundo cada vez más intervencionista, todas estas propuestas estaban condenadas al fracaso, puesto que descansaban, en última instancia, en la renuncia voluntaria por parte de los Estados al monopolio de la emisión de dinero. A nivel práctico, lo único que lograron estos autores fue presenciar con impotencia la continua degradación del dinero. No obstante, a nivel teórico hicieron lo que debían. Ante una sociedad cada vez más dividida entre los pocos que se inclinaban hacia la libertad y los muchos que se inclinaban hacia la servidumbre, estos intelectuales dejaron un legado que fue calando poco a poco en los primeros, y que en el futuro germinaría de una forma totalmente insospechada. Por supuesto, me estoy refiriendo al surgimiento de Bitcoin. Indudablemente, estos autores no están ligados de forma directa a Bitcoin, sin embargo, el cumplimiento de su deber como intelectuales contribuyó en mayor o menor medida a su surgimiento. En la actualidad, Bitcoin es un medio de intercambio utilizado en todo el mundo (todavía no por todo el mundo). Este fenómeno monetario es el fruto de las ansias de libertad de un gran número de personas, frente al espíritu colectivista y servil del resto. La aparición de Bitcoin ha devuelto la esperanza a muchas personas que ya casi la habían perdido, logrando que el número de personas que quieren ser decididamente libres crezca vigorosamente y su espíritu se extienda de forma trepidante por el mundo. En cuanto medio de intercambio, Bitcoin es susceptible de convertirse en dinero y, en caso de conseguirlo, podría resultar un dinero fuerte de mayor calidad que el oro. Bitcoin y el oro tienen parecidas cualidades monetarias, aunque en el primer caso estas cualidades se adaptan mejor a la era de la información y de internet. Además, y esto resulta crucial, Bitcoin es muy resistente al poder político. Por tanto, su hipotética conversión en dinero supondría una auténtica revolución global. Evidentemente, un cambio de tal envergadura no va a suceder de la noche a la mañana. Todos los procesos sociales conllevan tiempo. No se puede pretender que Bitcoin sea hoy en día lo que todavía no es. Pero lo que sí es posible es ver su potencial. Y todo aquel que sea capaz de vislumbrar ese potencial puede poner su granito de arena y contribuir al éxito del proceso. Una forma de colaborar en esta tarea es la difusión. Hasta ahora, los austriacos eran los únicos economistas que defendían el dinero fuerte. Ahora hay otro grupo importante en el mundo que defiende la misma idea, los bitcoiners. Este interés compartido debe unir a los dos grupos y conducirlos a trabajar juntos. Bitcoin es un fenómeno monetario complejo que requiere un mínimo de estudio específico. Una vez realizada esa tarea, los economistas austriacos podrán entender e interpretar adecuadamente el novedoso fenómeno. Y estoy plenamente convencido de que ni uno solo de los austriacos que se adentren en el estudio de Bitcoin se arrepentirá de dar ese paso. Por otra parte, la mejor escuela económica de la historia no puede permitirse el lujo de mirar para otro lado. La situación monetaria y financiera global es muy grave y el tiempo del oro como dinero fuerte quizás ya haya pasado. Solo el tiempo lo dirá. En cualquier caso, ha llegado el momento de abrirse al estudio de Bitcoin. Tras quince años de existencia y consolidación, tal vez sea la última esperanza realista que podamos tener los defensores del dinero fuerte.
Loading...

Quotes

plumx
0 citations in WOS
0 citations in

Journal Title

Journal ISSN

Volume Title

Publisher

DOI

Date

Description

Citation

Serrano Montoto, J. (2025). Bitcoin como dinero fuerte: una interpretación de Bitcoin a la luz de la Escuela Austriaca de Economía [Tesis Doctoral, Universidad Rey Juan Carlos]

Collections

Endorsement

Review

Supplemented By

Referenced By

Statistics

Views
1886
Downloads
937

Bibliographic managers

Document viewer

Select a file to preview:
Reload