2016. Vol. 6, Núm. 2 (2016): TV Series. Ficciones de nuestro tiempo
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Examinando 2016. Vol. 6, Núm. 2 (2016): TV Series. Ficciones de nuestro tiempo por Materia "5910.02 Medios de Comunicación de Masas"
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Ítem El ascenso de los showrunners: creación y prestigio crítico en la televisión contemporánea(Servicio de Publicaciones de la Universidad Rey Juan Carlos, 2016) Cascajosa Virino, ConcepciónEl texto supone un acercamiento al actual desarrollo de la ficción televisiva en Estados Unidos a través del showrunner, que es el responsable de la dirección creativa del programa. Se trata de una figura profesional que comenzó a alcanzar relevancia en la década de los noventa y es uno de los elementos sobre los que se articula el actual reconocimiento crítico de las series de televisión. En primer lugar nos aproximaremos al concepto desde un punto de vista histórico, para luego analizar las atribuciones profesionales con las que cuenta y su relación con los discursos sobre series. Por último, a modo de conclusión, veremos cómo la figura del showrunner está empezando a alcanzar relevancia en otros países.Ítem ¿Son arte las series de televisión?(Servicio de Publicaciones de la Universidad Rey Juan Carlos, 2016) Muñoz Fernández, HoracioDesde que comenzó el boom de las series de televisión, los esfuerzos intelectuales de algunos críticos y especialistas se han centrado en legitimar unos contenidos visuales que emitidos en por un medio tan denostado culturalmente como es la televisión. Como ha explicado el filósofo José Luis Pardo, este proceso siempre ocurre cuando productos de la cultura popular superan el espacio que socialmente han tenido asignado. Las series de televisión han sido objeto de dos procesos sancionadores que buscaban ennoblecerlas. Por un lado, se les otorgó legitimidad estética aplicando cánones de la alta cultura. Así las series empezaron a compararse con la literatura, la novela por entregas o el arte. Por el otro, legitimidad moral considerando muchas obras como de protesta social, denuncia o testimonio. Javier Marías, Marta Sanz o Vicente Luis Mora han criticado este alto estatus cultural que han adquirido como consecuencia de su popularidad. Este último, por ejemplo, ha puesto en duda que las series televisión pudiesen ser consideradas como arte porque no favorecen una experiencia estética profunda sino una especie de sucedáneo, un ersatz que requiere poco esfuerzo intelectual. Aunque era necesario pinchar la burbuja cultural de las series, la crítica a su posible condición artística ha pecado de esencialista en su intento de separar o diferenciar lo que es el arte de lo que pertenece al ámbito de la cultura y el entretenimiento.