Utrecht y la nueva diplomacia borbónica

Fecha

2013-01-01

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Editor

DYKINSON

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Resumen

La Guerra de Sucesión Española supuso el fin de cualquier posible hegemonía de la corte española en Europa. Para la Monarquía Hispánica, traumatizada por la guerra y desmembrada por la paz, la pérdida de sus posesiones europeas tras el Tratado de Utrecht ponía punto y final a una etapa histórica que había arrancado a finales del siglo XV, con la política matrimonial de los Reyes Católicos, había continuado con mayor esplendor con Carlos I y Felipe II, y había ido languideciendo con sus sucesores, hasta terminar en 1700 con la muerte de Carlos II y la llegada de Felipe V al trono español, suponiendo el final de la casa de los Habsburgo en España. Con la llegada de los Borbones se inicia una reforma administrativa inspirada en los principios uniformistas y centralizadores característicos de la Ilustración tanto a nivel interno como a nivel externo, es decir tanto en la administración nacional al iniciarse un proceso de centralización que comprendía la integración municipal en la jerarquía de la administración central; como a nivel internacional, con el cambio de estilo en las relaciones diplomáticas con otros Estados, y que se materializará tras los tratados de Utrecht y Rastadt.

Descripción

A lo largo de este año de 2013 se ha conmemorado, no solamente en España sino que también en otras tierras de Europa y del Nuevo Mundo, singularmente en aquellas que a lo largo de los siglos vinieron a formar parte de la Monarquía Hispánica, el tercer centenario de la firma en la localidad holandesa de Utrecht, en concreto el 11 de abril de 1713, de unos tratados a través de los cuales se ponía fin a una sangrienta contienda que se desarrolló tanto en tierras de España como de Europa, y que hemos venido a conocer como Guerra de Sucesión Española. Tras el fin de unas negociaciones en la que los embajadores de Felipe V habían intentado emplear cierta agresividad, la posterior firma de los Tratados vino a suponer múltiples pérdidas territoriales, así como compromisos y obligaciones de otra naturaleza que ahora había que asumir... Con todo, y a través de la Paz de Utrecht, se conseguía por las potencias europeas, con la evidente excepción de España y Francia, el siempre deseado equilibrio, ya que Felipe V quedaba al frente de una Monarquía ciertamente desmembrada, que limitaba sus posesiones a la península Ibérica y los territorios de ultramar en América y Asia. A pesar de ello, cuando se cerraba este difícil episodio para la historia de España, la Monarquía Católica seguía Sin Ponerse el Sol.

Citación

La Paz de Utrecht y su herencia de Felipe V a Juan Carlos I (1713-2013)
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