La Paz de Utrecht y su herencia de Felipe V a Juan Carlos I (1713-2013)

dc.contributor.authorBERMEJO BATANERO, FERNANDO
dc.contributor.authorRUIZ RODRÍGUEZ, IGNACIO
dc.date.accessioned2024-01-22T08:39:49Z
dc.date.available2024-01-22T08:39:49Z
dc.date.issued2013-08-01
dc.descriptionA lo largo de este año de 2013 se ha conmemorado, no solamente en España sino que también en otras tierras de Europa y del Nuevo Mundo, singularmente en aquellas que a lo largo de los siglos vinieron a formar parte de la Monarquía Hispánica, el tercer centenario de la firma en la localidad holandesa de Utrecht, en concreto el 11 de abril de 1713, de unos tratados a través de los cuales se ponía fin a una sangrienta contienda que se desarrolló tanto en tierras de España como de Europa, y que hemos venido a conocer como Guerra de Sucesión Española. Tras el fin de unas negociaciones en la que los embajadores de Felipe V habían intentado emplear cierta agresividad, la posterior firma de los Tratados vino a suponer múltiples pérdidas territoriales, así como compromisos y obligaciones de otra naturaleza que ahora había que asumir... Con todo, y a través de la Paz de Utrecht, se conseguía por las potencias europeas, con la evidente excepción de España y Francia, el siempre deseado equilibrio, ya que Felipe V quedaba al frente de una Monarquía ciertamente desmembrada, que limitaba sus posesiones a la península Ibérica y los territorios de ultramar en América y Asia. A pesar de ello, cuando se cerraba este difícil episodio para la historia de España, la Monarquía Católica seguía Sin Ponerse el Sol.es
dc.description.abstractA lo largo de este año de 2013 se ha conmemorado, no solamente en España sino que también en otras tierras de Europa y del Nuevo Mundo, singularmente en aquellas que a lo largo de los siglos vinieron a formar parte de la Monarquía Hispánica, el tercer centenario de la firma en la localidad holandesa de Utrecht, en concreto el 11 de abril de 1713, de unos tratados a través de los cuales se ponía fin a una sangrienta contienda que se desarrolló tanto en tierras de España como de Europa, y que hemos venido a conocer como Guerra de Sucesión Española. Tras el fin de unas negociaciones en la que los embajadores de Felipe V habían intentado emplear cierta agresividad, la posterior firma de los Tratados vino a suponer múltiples pérdidas territoriales, así como compromisos y obligaciones de otra naturaleza que ahora había que asumir... Con todo, y a través de la Paz de Utrecht, se conseguía por las potencias europeas, con la evidente excepción de España y Francia, el siempre deseado equilibrio, ya que Felipe V quedaba al frente de una Monarquía ciertamente desmembrada, que limitaba sus posesiones a la península Ibérica y los territorios de ultramar en América y Asia. A pesar de ello, cuando se cerraba este difícil episodio para la historia de España, la Monarquía Católica seguía Sin Ponerse el Sol.es
dc.identifier.isbn978-84-9031-694-8
dc.identifier.isbn978-84-9031-568-2
dc.identifier.urihttps://hdl.handle.net/10115/28620
dc.publisherDYKINSONes
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional*
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/restrictedAccesses
dc.rights.urihttp://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/4.0/*
dc.subjectUTRECHT, SUCESIÓN, BORBONES, PAZ, TRATADOes
dc.titleLa Paz de Utrecht y su herencia de Felipe V a Juan Carlos I (1713-2013)es
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/bookes

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