Abstract
Un matrimonio que no se comunica y ha hecho de la convivencia una rutina sin emociones, o mejor: exhausta de emociones vacías, asiste a la llegada de un tercero, un desconocido (hasta cierto punto), un tipo obsesivo, destruido, a la deriva. Puede ser una cerilla en el polvorín, puede ser el milagroso antibiótico que los enfrentará a la realidad y lo curará todo o, mucho peor, puede ser hasta inocuo.
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