Abstract
Actualmente, los pequeños defectos en los dientes posteriores se obturan con restauraciones directas. El material de elección es la resina compuesta que ha sustituido casi por completo a la amalgama dental.
Este cambio permite realizar restauraciones estéticas, sumado a la adopción de enfoques de mínima intervención, lo que ayuda a conservar y preservar el tejido dental remanente (Lynch et al., 2014).
Sin embargo, los profesionales están ampliando las indicaciones clínicas de las restauraciones directas (Liebenberg, 2000; Deliperi y Bardwell, 2006; Deliperi, 2012). Y, de acuerdo a la literatura, varios estudios han concluido que una restauración de resina compuesta directa es adecuada para la restauración de grandes defectos, incluyendo el reemplazo de cúspides y el tratamiento de dientes fisurados (Opdam et al., 2008; Opdam et al., 2010; Hamburger et al.,2011; Attin et al., 2012; Laegreid, Gjerdet y Johansson, 2012; Fennis et al., 2014; Opdam, Frankenberger y Magne, 2016). El factor limitante será la propia habilidad del operador que habrá de ser capaz de realizar una restauración con una morfología correcta y con contactos proximales y oclusales eficaces (Opdam et al., 2008; Hamburger et al., 2011; Attin et al., 2012; Laegreid, Gjerdet y Johansson, 2012; Opdam, Frankenberger y Magne, 2016)...
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Universidad Rey Juan Carlos
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Tesis Doctoral leída en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid en 2016. Directoras de la Tesis: Laura Ceballos García y María Victoria Fuentes Fuentes
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